Testimonio

El éxito económico me sacó del camino, destruí mi hogar, me hundí en el alcohol, en promiscuidad sexual, hasta recibir tratamiento ambulatorio de psiquiatría en Hospital Larco Herrera, intenté suicidarme dos veces y no pude morir, sumido en una crisis emocional y solo, tuve la oportunidad de conocer a Jesucristo como mi Salvador Personal en la Primera Iglesia Bautista de Lima, luché conmigo mismo para poder creer que podría ser bueno, pero Dios venció.

Fui discipulado y bautizado en la Alianza Cristiana y Misionera de Lince el año 1978.
Desde el primer día que me convertí, predicaba la Palabra a un grupo de vendedores, porque los entrenaba, y desde ese tiempo nunca deje de compartir la Palabra.