Nuevo Estado

Había perdido un trabajo gerencial antes de mi conversión, volví a mi labor como Contador Público pero mi convicción cristiana no me permitía seguir con la línea antigua de ser un evasor de impuestos, por lo cual no podía cumplir con mi objetivo.

Pensé que podría desarrollarme como Auditor, me incorporé a un equipo para auditar a una institución pública, realicé mi trabajo en el área administrativa que era mi especialidad, al hacer mis recomendaciones sobre falencias que detecté me di cuenta que no se tomaron en cuenta mis observaciones porque el Jefe de equipo tenía la consigna de no delatar hechos que implicarían investigaciones ulteriores. Tuve que alejarme de esta opción, preguntándome en qué puedo trabajar si todo está corrupto y no puedo desempeñarme en una posición cristiana.

Se me presentó la docencia en un Instituto Superior de Administración y Contabilidad, pensando que podría destacarme, la remuneración no era buena pero de algo me servía, y también me frustré al ver que los títulos se vendían, y como me negué aprobar exámenes in-aprobables, pidieron mi renuncia.