Mi Nueva Etapa

Traté de recuperar mi hogar con el cambio que tuve, pero no me aceptaron, por el contrario empezó un ataque frontal, tenía 3 juicios que enfrentar y todos eran injustos, en mi impotencia luché con Dios ante estas dificultades por eso me permitió conocer más a Dios, su amor y paciencia de soportarme, posteriormente entendí que era una escuela de entrenamiento de fe y fidelidad, eso es lo que me mantuvo fiel.

Mi vida de Iglesia fue plena, corrí en mi crecimiento desempeñando muchas tareas en la congregación, a lo largo de 4 años que esperé volver a mi hogar, pero todo fue en vano, me vi obligado a firmar el divorcio por Mutuo Disenso y de ese modo evitar los 3 juicios. El día que firmé al preguntar a mi esposa la razón de no volverme a recibir declaró “Yo amaba al hombre que hacía lo que decía, que lograba lo que nos proponíamos, pero ahora me decepcionaste, caíste en la religión, te has unido a los hipócritas y me das lástima escucharte decir SI DIOS QUIERE – DIOS MEDIANTE”, me dolió profundamente pero el Espíritu Santo me ayudó y le dije por convicción “Gracias por tu sinceridad, ahora sí tiene sentido que firme este documento” y me retiré del lugar. Durante 1 hora tuve una lucha con el diablo que me presionó de tal manera que intenté suicidarme lanzándome a las llantas de un carro pesado, pero una fuerza me golpeó el pecho y me lanzó hasta el muro. El conductor del vehículo pensó que me había golpeado con el carro, quiso llevarme al hospital pero me negué, luego de seguir caminando vi un bar lleno de gente bebiendo y quise entrar para embriagarme, pero Dios proveyó una movilidad para llevarme a mi domicilio. Al entrar veo la puerta abierta de mi dormitorio y pienso que han entrado ladrones y me acerco lentamente y veo a un trabajador mío y su esposa orando en lenguas arrodillados al pie de mi cama, oraban en lenguas que nunca había escuchado y tuve que esperar un rato, al voltear el rostro la mujer me vio y sacudía a su marido “Ahí está, ahí está, Gloria a Dios” me abrazaban y yo impresionado les pregunté “¿Qué pasa?” me dijeron con llanto: ”Hace 3 horas que Dios nos dijo que oráramos por usted porque el diablo quiere matarlo” me conmocionó y todos alabábamos a Dios.

Esperé 4 años para tratar de recuperar mi hogar pero fue imposible el 24 de octubre de 1981 un accidente de tránsito manejando la camioneta de la empresa atropellé a un ebrio y un menor de edad que llegó a fallecer en mis brazos, esta situación traumática por la manera que se desarrolló el proceso en prisión, me enfermó y me sumió en depresión.

En la empresa que era Gerente ya había logrado extender el mercado a la ciudad de Iquitos, por lo que viajaba eventualmente para atender ese mercado y siempre me ofrecían gerencias para trabajar con ellos, en esta ocasión por la salud quebrantada para cambiar de ambiente, acepté la Gerencia General de dos empresas de un consorcio, obviamente con mejores condiciones económicas.