Llamamiento

Fuimos fieles al compromiso y por esa razón nos expulsaron con 40 miembros, que nos llevó a levantar una nueva congregación con un impacto espiritual en el medio, tuvimos un crecimiento expectante, yo seguía acompañando al pastor como un diácono.

Nuevamente Dios insistió en su llamado y le dije que me mostrara en la Biblia dónde está la Iglesia que quería y me dijo “Está en Lc 4:18-19”

“El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los cautivos, y vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos; a predicar el año agradable del Señor.”

Demoré dos meses, para entender:

“me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres” esto tiene que ver con la predicación del Evangelio a toda criatura.

“me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón” tiene que ver con sanidad del alma que hasta ese tiempo ni se sabía. Para mí era desconocido, aunque Dios me sanó al año de mi conversión (sin saber de lo que se trataba).

“a pregonar libertad a los cautivos” Esto tiene que ver con Palabra Profética que tampoco era común en Iquitos, aunque en las Iglesias pentecostales sabía que profetizaban.

“y vista a los ciegos” era mi fuerte la enseñanza de la Palabra de Dios.

“a poner en libertad a los oprimidos” entendí que tenía que ver con la liberación de endemoniados que sabía que lo hacían en las iglesias pentecostales que yo conocía como exorcismo.

Demoré un mes más para entender la última parte:

“a predicar el año agradable del Señor.” Descubrí que estaba relacionado con el año del Jubileo en Israel y eso tenía que ver con la prosperidad del creyente para vivir una vida libre de cargas. Todo esto reunía el sentir de Dios en un solo tema “RESTAURACIÓN de los creyentes”. Entendí que el ministerio que realizaría era más que ganar almas, era levantar un pueblo restaurado que glorifique a Dios. Una tarea muy difícil y le pedí a Dios que me capacitara para poder servirle.

Constituimos con el Apóstol Costarricense MIVIA “Ministerio Visión Amazónica” cuya visión era la evangelización de la Amazonía, lo cual nos permitió implementar una Escuela de Entrenamiento, que lo mencionaré en otro momento a donde llegaban todos los meses ministros de envergadura procedentes de: Costa Rica, México, El Salvador, Estados Unidos, Alemania, Guatemala y un Judío Mesiánico de Israel, fue el equipamiento que le pedí a Dios al llamarme.