¿QUÉ ES LO QUE DIOS HACE A TRAVÉS DE MI MINISTERIO?

Orienta al confundido
Muchos se apartan de Dios, no necesariamente por pecados, sino por falta de enseñanza o un mentor que lo ayude a seguir adelante por el camino estrecho.

Fallas en el evangelismo

Muchos de los problemas que se enfrentan en el trabajo ministerial, tiene que ver por el mal inicio, es decir un mal evangelismo.

El camino del diagnóstico está en la Parábola del Sembrador, lo cual determinará el método a usar.

El proceso de la ministración está configurado en la Parábola del Hijo Pródigo, esto implica hacerles volver en sí, un análisis comparativo de su inicio en el Evangelio con el momento que vive, para luego proponer alternativas de solución que implique el retorno de la comunión con Dios y la iglesia.

Levanta al caído
“Así os digo que hay gozo delante de los ángeles de Dios por un pecador que se arrepiente.” (Lc 15:10) esta cita no se refiere a los que se convierten al Evangelio, eso es tarea del Espíritu Santo impartiendo la gracia de Dios y la fe; se refiere a los que habiendo conocido al Señor le dan la espalda, y en este caso es tarea de creyentes fieles que logran arrebatar de las garras del diablo a los apartados y los vuelven a Dios, el gozo en el cielo se produce porque hijos de Dios le permiten obrar a Él a través de ellos y de ese modo derrotar al diablo, para esto es fundamental que la Iglesia cumpla su rol en la Gran Comisión de manera adecuada.

Proyecta la vida de sus hijos
No crecemos integralmente porque no nos proyectamos en el mundo natural, Dios quiere a sus hijos con metas realistas en las que le dejen participar. Dios se glorifica cuando conquistamos todo aquello que el diablo nos impidió y para eso los ministros tenemos la responsabilidad de motivar a nuestros hermanos a ser realistas y pragmáticos con el Evangelio. Dejemos la espiritualidad extrema y glorifiquemos a Dios con nuestros logros en el Poder del Espíritu Santo. La Biblia dice: “porque nada hay imposible para Dios.” (Lc 1:37), pero somos nosotros los que tenemos que demostrarlo aspirando metas difíciles porque Dios entra en acción cuando nosotros ya no podemos. Él es glorificado cuando logramos con su poder los imposibles de nuestra vida y para esto tenemos que ser creyentes pragmáticos.

Restaura relaciones
“El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.” (Jn 10:10) El obrar diabólico es un proceso perverso, roba la paz y nuestra comunión, mata espiritualmente y destruye lo que Dios ha hecho en nuestra vida afectando a la familia y sociedad. Si nadie hace algo por interrumpir este mover diabólico satanás logrará destruir generaciones.

Como Iglesia, estamos llamados a restaurar a cada creyente que Dios nos entrega, para eso hay que entrenar y equipar a los líderes.

Confirma promesas
Dios nos ha dotado de dones ministeriales (los 5 ministerios), donde el ministerio profético no vaticina sino que confirma lo que Dios promete a sus hijos, guía y orienta al logro de las promesas para que Dios sea glorificado. La Iglesia necesita del ministerio profético que guíe el propósito para el cual fueron constituidos. “Sin profecía el pueblo se desenfrena; Mas el que guarda la ley es bienaventurado.” (Pr 28:18)

Mentorea ministros
El estancamiento de los ministerios es el producto de la improvisación, o del accionar emocional de quienes quieren servir al Señor. Todos necesitamos mentores, gente que ya recorrió el camino para orientarnos; los errores serán menores, la eficacia ministerial será más notoria si aceptamos aprender de los demás.

Todos tenemos que aprender de los que nos anteceden, no hay nada nuevo bajo el sol, todo ya lo hizo Dios, Él se encarga de extenderlo mediante la transferencia de experiencias de sus siervos: “Lo que has oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros.” (2Ti 2:2).

Asesora ministerios
Ministerio no es trabajo especializado que uno hace en la Iglesia, eso es oficio.

Ministerio es vida del llamado a través del ejercicio del oficio, que llega a formar parte de su existencia. Jesús les dijo a sus discípulos: “…Mi comida es que haga la voluntad del que me envió, y que acabe su obra.” (Jn 4:34), esto nos muestra que el ministerio es vida, en donde el ministro mismo, es el ministerio, es decir, Cristo mismo haciendo la obra a través de sus siervos. Asesorar a los ministros es hacer sinergia en el obrar de Dios.

Forma a sus siervos
“Cuando hubieron comido, Jesús dijo a Simón Pedro: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas más que éstos? Le respondió: Sí, Señor; tú sabes que te amo. El le dijo: Apacienta mis corderos.

Volvió a decirle la segunda vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Pedro le respondió: Sí, Señor; tú sabes que te amo. Le dijo: Pastorea mis ovejas.

Le dijo la tercera vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Pedro se entristeció de que le dijese la tercera vez: ¿Me amas? y le respondió: Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te amo. Jesús le dijo: Apacienta mis ovejas.”

(Jn 21:15-17) Es un pasaje que ha sido para mí como un plano ministerial que cambió mi concepto acerca del ministerio (ver crecimiento ministerial). Al no tomar en cuenta la instrucción específica de este pasaje, no nos daremos cuenta de los errores ministeriales que podemos estar cometiendo.

Dios forma a sus siervos y para eso usa, la Palabra, los Centros de capacitación y ministros maduros para ayudar en la formación integral delos siervos llamados.